El Mâconnais no se atraviesa, se saborea. Entre Mâcon y los montes del Beaujolais, un rosario de pueblos vitícolas se despliega en un paisaje de laderas, rocas espectaculares y campanarios románicos — la tierra natal del poeta Lamartine, que cantó estas colinas. He aquí nuestro itinerario del corazón, el que aconsejamos a los visitantes del domaine.
Las paradas imprescindibles
Solutré-Pouilly, primero: la Roca, el museo de Prehistoria y nuestra aldea de Pouilly. Después Vergisson, acurrucado bajo su propia roca, más íntimo. Fuissé, que da la otra mitad del nombre de la denominación, alinea sus hermosas casas de viticultores. Chaintré cierra la marcha al sur. Y a las puertas de Mâcon, Charnay-lès-Mâcon esconde tesoros — entre ellos nuestro Clos de la Tournache, parcela amurallada que cultivamos en monopole.
Nuestros consejos de ruta
Prevea una jornada: las distancias son cortas pero las tentaciones numerosas. Alterne caminata y bodegas — la subida de Solutré o de Vergisson se merece antes de la cata, nunca después. Reserve sus visitas a los domaines con antelación, sobre todo el fin de semana: la nuestra se pide en dos clics desde la página Visitas y Catas. Y deje sitio en el maletero: los Pouilly-Fuissé viajan muy bien.