2023 ofreció al viñedo una carga de uva notable — hasta el punto de que el control de los rendimientos se convirtió en el desafío principal de la temporada. El verano, primero contrastado, terminó con olas de calor intensas a finales de agosto y principios de septiembre, que dispararon las madureces y transformaron la vendimia en una carrera contra el termómetro.
La diferencia se hizo en las decisiones
En este contexto, dos decisiones hicieron la añada: la fecha de vendimia, para recoger cada parcela en su punto de equilibrio y no en sobremadurez, y la selección, para conservar solo las bayas sanas y frescas. Los blancos bien nacidos de 2023 fueron recompensados: redondos, solares, de fruta amarilla expresiva, con fondo suficiente para sostener la mesa.
Cómo abordarlos
2023 es una añada de placer más que de larguísima guarda: sus vinos se aprecian desde ahora por su generosidad inmediata — perfectos con un ave a la crema o una cocina especiada — y las cuvées más estructuradas ganarán aún con dos o tres años más de bodega.